Glorioso San Pablo,
Apóstol lleno de celo,
Mártir por amor a Cristo,
Danos una fe profunda,
una esperanza sin decaimiento,
un amor ardiente por el Señor
para que podamos decir contigo:
|
"Ya no soy quien vive,
sino que es Cristo quien vive en mí".
Ayúdanos a convertirnos en apóstoles
que sirven a la Iglesia con una conciencia pura,
testigos de su verdad y de su belleza
en medio de la oscuridad de nuestro tiempo.
Contigo a labamos a Dios Nuestro Padre,
"A Él la gloria, en la Iglesia y en Cristo
Por los siglos de los siglos". Amén.
BENEDICTO XVI
|